CLASIFICACIÓN DE LA BASURA
La basura se clasifica de acuerdo con el tipo de material de desecho, que puede ser orgánico o inorgánico.
Los desechos orgánicos provienen de la materia viva e incluyen restos de alimentos, papel, cartón y estiércol.
Los desechos inorgánicos provienen de la materia inerte como el vidrio, plásticos, metales, y otros materiales.
La basura también se puede clasificar según el tiempo que tardan sus materiales en degradarse por la acción de los organismos descomponedores llamados bacterias y hongos. Así, los desechos se clasifican en biodegradables y no biodegradables.
Los desechos biodegradables se descomponen en forma natural en un tiempo relativamente corto. Por ejemplo: los desechos orgánicos como los alimentos, tardan poco tiempo en descomponerse.
Los desechos no biodegradables no se descomponen fácilmente sino que tardan mucho tiempo en hacerlo. Por ejemplo: el vidrio tarda unos 4.000 años, el plástico tarda de 100 a 1.000 años, una lata de refresco tarda unos 10 años y un chicle unos cinco años.
jueves, 20 de agosto de 2009
el humo
Las concentraciones de contaminantes atmosféricos perjudiciales para la salud tienden a ser más altas en lugares cerrados en los países en desarrollo, contrario a la creencia común de que esto es ante todo un fenómeno urbano asociado con los vehículos motorizados y las industrias. Una gran proporción de los hogares en países en desarrollo dependen de combustibles de biomasa – leña, estiércol y residuos de sus cultivos – para cocinar y calentar sus viviendas. Como resultado, unos 3.500 millones de personas, en su mayoría residentes en zonas rurales, están expuestas a altos niveles de contaminantes atmosféricos en sus casas. El Banco Mundial ha designado esto como uno de los cuatro problemas ambientales más críticos de los países en desarrollo.
A medida que las sociedades van modernizándose, los hogares suben un peldaño en la “escalera energética” a los combustibles líquidos o gaseosos más limpios y, en algunos casos, la electricidad para cocinar. Se proyecta que el uso de los combustibles de biomasa irá disminuyendo lentamente en general, pero continuarán siendo la primera fuente de energía doméstica en gran parte del mundo en desarrollo durante el futuro previsible: según algunos estimados, en algunas regiones pobres, la dependencia de estos combustibles en efecto podría haber aumentado en fecha reciente.
Los ambientes dedicados a cocinar tienden a estar mal ventilados en muchas viviendas de los países en desarrollo, que en su mayoría no tienen una cocina separada. La vida se desarrolla en torno al lugar en que se cocinan las comidas, y las mujeres pasan gran parte de su tiempo allí. Las cocinas en su mayoría son muy primitivas – con frecuencia nada más que un hoyo o tres ladrillos – y queman los biocombustibles de manera ineficiente. Así, los habitantes, y las mujeres y los niños pequeños en especial, tienden a estar expuestos a altos niveles de humo de cocinas, que exceden con mucho los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud.
Este humo de biomasa contiene muchos componentes nocivos, incluso partículas respirables en suspensión, monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, formaldehido, e hidrocarburos poliaromáticos tales como benzo(a)pirina. Altas exposiciones a estos componentes pueden afectar el sistema respiratorio, los ojos, y las respuestas del sistema inmune, y aumentar la susceptibilidad a las infecciones y las enfermedades. Se los ha vinculado con serios problemas de salud, incluso tuberculosis, infecciones respiratorias agudas, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cor pulmonale, y cáncer del pulmón – y se asocian con asma, ceguera, anemia, y resultados adversos del embarazo como peso bajo al nacer y mortalidad perinatal.
Tuberculosis
Recientes investigaciones sugieren que personas que viven en casas que dependen fundamentalmente de biocombustibles para cocinar con dos a tres mayor probabilidad contraerán tuberculosis activa que aquellas que usan combustibles más limpios. Al reducir la resistencia a la infección inicial o promocionar el desarrollo de tuberculosis activa en personas que ya están infectadas, o ambos, el humo de las cocinas puede aumentar el riesgo de tuberculosis. La tuberculosis pulmonar, la forma más común de la enfermedad, es transmitida por la tos, que se ve aumentada por el humo. La benzo(a)pirina, un conocido carcinógeno, se halla en este humo en grandes cantidades, y hay pruebas de que esto puede deprimir las respuestas del sistema inmune.
Infecciones respiratorias agudas
Estas infecciones constituyen la causa singular más importante de morbilidad y mortalidad en todas partes del mundo, dando cuenta de la muerte de más de 3 millones de niños menores de cinco años cada año – y de un 9% aproximadamente de toda la carga de enfermedad en el mundo. La exposición prolongada a altos niveles de humo de biomasa puede dañar la capacidad de depuración de los pulmones y volverlos más susceptibles a infección. Los efectos pueden ser particularmente graves para los niños pequeños, que tienden a quedarse en la casa, a menudo atados a la espalda o sentados en el regazo de la madre mientras ella está cocinando.
Enfermedad de obstrucción pulmonar crónica
Las infecciones respiratorias repetidas o graves en la infancia también pueden conducir a enfermedades crónicas de los pulmones en la edad adulta. Un número de estudios han reportado una asociación entre la exposición al humo de biomasa y bronquitis crónica o enfermedad de obstrucción pulmonar.
Asma
Es probable que, más bien que causar el asma en primer lugar, el humo agravará el asma – desencadenando un ataque. No obstante, los ataques repetidos debidos a la exposición al humo pueden dejar a la persona más vulnerable a pequeñas dosis y aumentar la gravedad de los ataques. La exposición a partículas finas en el humo se ha vinculado con mayores síntomas de asma y visitas a consultorios de emergencia. La evidencia de los efectos del humo de las cocinas como causa de asma es mixta, pero el humo contiene algunos de los mismos contaminantes encontrados en la contaminación atmosférica o el humo de tabaco, ambos asociados con la enfermedad.
Anemia y resultados adversos del embarazo
El humo de la combustión de biomasa contiene grandes cantidades de monóxido de carbono (CO), que puede combinarse con hemoglobina en la sangre para producir carboxihemo-globina (HbCO), reduciendo con ello efectivamente la cantidad de oxígeno transportado a los tejidos del cuerpo y causando anemia. Esto es particularmente importante para las mujeres debido a que ellas tienen menos reservas de hemoglobina que los hombres, y porque sus niveles naturales de HbCO aumentan considerablemente durante el embarazo. Por otra parte, las mujeres son quienes cocinan la mayoría de las comidas y por ende están más expuestas al CO. No existen estudios empíricos que vinculen el humo de las cocinas con la anemia, pero hay cierta evidencia que lo vinculan con el desarrollo del feto, el peso bajo al nacer, y la mortalidad perinatal.
Cataratas y la ceguera
Es sabido que las cataratas – la principal causa próxima de ceguera total en el mundo – están vinculadas con el daño al ojo que, entre otros factores, puede ser producido por una pesada contaminación transportada por el aire. Varios estudios en humanos indican que el humo de tabaco puede causar catarata, lo cual sugiere que el humo de las cocinas podría tener un efecto similar, si bien la investigación llevada a cabo es limitada. El tracoma y la conjuntivitis, también causantes de ceguera, tal vez podrían ser agravados por el humo.
Cáncer de pulmón
El humo de las cocinas, igual que el humo de tabaco, contiene numorosos hidrocarburos aromáticos policíclicos, tales como benzo(a)pirina, que pueden causar cánceres. La investigación empírica ha demostrado una asociación entre la exposición al humo de carbón y el cáncer de pulmón, pero la evidencia que vincula el humo de biomasa con el cáncer de pulmón es limitada. También se ha vinculado la exposición al humo de biomasa con cánceres nasofaríngeos y laríngeos, otitis media (infección del oído medio) en los niños, y cor pulmonale.
Hay suficientes pruebas que sugieren que el humo de cocina ejerce muchos efectos sobre la salud, aún si su rol en la transición epidemiológica no se comprende totalmente.
Según un estimado reciente, la quema de combustibles domésticos sólidos da cuenta de unos 2,5 millones de muertes prematuras cada año – alrededor de 6-7% de la carga mundial de enfermedad, y considerablemente más que la proporción debida a la contaminación atmosférica ambiental urbana.
En general, se ha estimado que 25-33% de la carga mundial de enfermedad puede atribuirse a factores de peligro ambiental. Un estudio reciente coloca el uso de combustibles sólidos sin procesar para cocinar y calentar las viviendas en el tercer lugar más importante entre estos factores, después de la desnutrición y del agua/higiene/saneamiento, causante de discapacidad y muerte en los países en desarrollo.
La opción es clara. Es posible salvar millones de vidas humanas y evitar gran cantidad de mala salud en los países mediante la reducción de los niveles de contaminación en lugares cerrados del humo causado por cocinas y estufas. Tal vez la opción política a largo plazo más obvia consiste en promocionar un cambio de los combustibles de biomasa a los combustibles más limpios. Otras incluyen fomentar viviendas mejores y cambiar la conducta mediante programas de educación sobre los efectos adversos de la exposición al humo de las cocinas.
Empero, a corto plazo, la falta de disponibilidad de infraestructura y combustibles alternativos – y de la capacidad de la gente para pagarlos – podría hacer imposible un cambio de los biocombustibles. Una política más práctica consistiría en promocionar cocinas mejoradas. Hace falta proveer cocinas y estufas de bajo costo que queman biomasa de bajo consumo de combustible, producen menos humo, provistas de tiros o campanas diseñadas para evitar el escape de contaminantes al interior de la habitación. Pero será necesario adoptar un enfoque asequible y sostenible – que dé alta prioridad a las necesidades locales y a la participación comunitaria – si semejante programa ha de resultar efectivo
A medida que las sociedades van modernizándose, los hogares suben un peldaño en la “escalera energética” a los combustibles líquidos o gaseosos más limpios y, en algunos casos, la electricidad para cocinar. Se proyecta que el uso de los combustibles de biomasa irá disminuyendo lentamente en general, pero continuarán siendo la primera fuente de energía doméstica en gran parte del mundo en desarrollo durante el futuro previsible: según algunos estimados, en algunas regiones pobres, la dependencia de estos combustibles en efecto podría haber aumentado en fecha reciente.
Los ambientes dedicados a cocinar tienden a estar mal ventilados en muchas viviendas de los países en desarrollo, que en su mayoría no tienen una cocina separada. La vida se desarrolla en torno al lugar en que se cocinan las comidas, y las mujeres pasan gran parte de su tiempo allí. Las cocinas en su mayoría son muy primitivas – con frecuencia nada más que un hoyo o tres ladrillos – y queman los biocombustibles de manera ineficiente. Así, los habitantes, y las mujeres y los niños pequeños en especial, tienden a estar expuestos a altos niveles de humo de cocinas, que exceden con mucho los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud.
Este humo de biomasa contiene muchos componentes nocivos, incluso partículas respirables en suspensión, monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, formaldehido, e hidrocarburos poliaromáticos tales como benzo(a)pirina. Altas exposiciones a estos componentes pueden afectar el sistema respiratorio, los ojos, y las respuestas del sistema inmune, y aumentar la susceptibilidad a las infecciones y las enfermedades. Se los ha vinculado con serios problemas de salud, incluso tuberculosis, infecciones respiratorias agudas, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cor pulmonale, y cáncer del pulmón – y se asocian con asma, ceguera, anemia, y resultados adversos del embarazo como peso bajo al nacer y mortalidad perinatal.
Tuberculosis
Recientes investigaciones sugieren que personas que viven en casas que dependen fundamentalmente de biocombustibles para cocinar con dos a tres mayor probabilidad contraerán tuberculosis activa que aquellas que usan combustibles más limpios. Al reducir la resistencia a la infección inicial o promocionar el desarrollo de tuberculosis activa en personas que ya están infectadas, o ambos, el humo de las cocinas puede aumentar el riesgo de tuberculosis. La tuberculosis pulmonar, la forma más común de la enfermedad, es transmitida por la tos, que se ve aumentada por el humo. La benzo(a)pirina, un conocido carcinógeno, se halla en este humo en grandes cantidades, y hay pruebas de que esto puede deprimir las respuestas del sistema inmune.
Infecciones respiratorias agudas
Estas infecciones constituyen la causa singular más importante de morbilidad y mortalidad en todas partes del mundo, dando cuenta de la muerte de más de 3 millones de niños menores de cinco años cada año – y de un 9% aproximadamente de toda la carga de enfermedad en el mundo. La exposición prolongada a altos niveles de humo de biomasa puede dañar la capacidad de depuración de los pulmones y volverlos más susceptibles a infección. Los efectos pueden ser particularmente graves para los niños pequeños, que tienden a quedarse en la casa, a menudo atados a la espalda o sentados en el regazo de la madre mientras ella está cocinando.
Enfermedad de obstrucción pulmonar crónica
Las infecciones respiratorias repetidas o graves en la infancia también pueden conducir a enfermedades crónicas de los pulmones en la edad adulta. Un número de estudios han reportado una asociación entre la exposición al humo de biomasa y bronquitis crónica o enfermedad de obstrucción pulmonar.
Asma
Es probable que, más bien que causar el asma en primer lugar, el humo agravará el asma – desencadenando un ataque. No obstante, los ataques repetidos debidos a la exposición al humo pueden dejar a la persona más vulnerable a pequeñas dosis y aumentar la gravedad de los ataques. La exposición a partículas finas en el humo se ha vinculado con mayores síntomas de asma y visitas a consultorios de emergencia. La evidencia de los efectos del humo de las cocinas como causa de asma es mixta, pero el humo contiene algunos de los mismos contaminantes encontrados en la contaminación atmosférica o el humo de tabaco, ambos asociados con la enfermedad.
Anemia y resultados adversos del embarazo
El humo de la combustión de biomasa contiene grandes cantidades de monóxido de carbono (CO), que puede combinarse con hemoglobina en la sangre para producir carboxihemo-globina (HbCO), reduciendo con ello efectivamente la cantidad de oxígeno transportado a los tejidos del cuerpo y causando anemia. Esto es particularmente importante para las mujeres debido a que ellas tienen menos reservas de hemoglobina que los hombres, y porque sus niveles naturales de HbCO aumentan considerablemente durante el embarazo. Por otra parte, las mujeres son quienes cocinan la mayoría de las comidas y por ende están más expuestas al CO. No existen estudios empíricos que vinculen el humo de las cocinas con la anemia, pero hay cierta evidencia que lo vinculan con el desarrollo del feto, el peso bajo al nacer, y la mortalidad perinatal.
Cataratas y la ceguera
Es sabido que las cataratas – la principal causa próxima de ceguera total en el mundo – están vinculadas con el daño al ojo que, entre otros factores, puede ser producido por una pesada contaminación transportada por el aire. Varios estudios en humanos indican que el humo de tabaco puede causar catarata, lo cual sugiere que el humo de las cocinas podría tener un efecto similar, si bien la investigación llevada a cabo es limitada. El tracoma y la conjuntivitis, también causantes de ceguera, tal vez podrían ser agravados por el humo.
Cáncer de pulmón
El humo de las cocinas, igual que el humo de tabaco, contiene numorosos hidrocarburos aromáticos policíclicos, tales como benzo(a)pirina, que pueden causar cánceres. La investigación empírica ha demostrado una asociación entre la exposición al humo de carbón y el cáncer de pulmón, pero la evidencia que vincula el humo de biomasa con el cáncer de pulmón es limitada. También se ha vinculado la exposición al humo de biomasa con cánceres nasofaríngeos y laríngeos, otitis media (infección del oído medio) en los niños, y cor pulmonale.
Hay suficientes pruebas que sugieren que el humo de cocina ejerce muchos efectos sobre la salud, aún si su rol en la transición epidemiológica no se comprende totalmente.
Según un estimado reciente, la quema de combustibles domésticos sólidos da cuenta de unos 2,5 millones de muertes prematuras cada año – alrededor de 6-7% de la carga mundial de enfermedad, y considerablemente más que la proporción debida a la contaminación atmosférica ambiental urbana.
En general, se ha estimado que 25-33% de la carga mundial de enfermedad puede atribuirse a factores de peligro ambiental. Un estudio reciente coloca el uso de combustibles sólidos sin procesar para cocinar y calentar las viviendas en el tercer lugar más importante entre estos factores, después de la desnutrición y del agua/higiene/saneamiento, causante de discapacidad y muerte en los países en desarrollo.
La opción es clara. Es posible salvar millones de vidas humanas y evitar gran cantidad de mala salud en los países mediante la reducción de los niveles de contaminación en lugares cerrados del humo causado por cocinas y estufas. Tal vez la opción política a largo plazo más obvia consiste en promocionar un cambio de los combustibles de biomasa a los combustibles más limpios. Otras incluyen fomentar viviendas mejores y cambiar la conducta mediante programas de educación sobre los efectos adversos de la exposición al humo de las cocinas.
Empero, a corto plazo, la falta de disponibilidad de infraestructura y combustibles alternativos – y de la capacidad de la gente para pagarlos – podría hacer imposible un cambio de los biocombustibles. Una política más práctica consistiría en promocionar cocinas mejoradas. Hace falta proveer cocinas y estufas de bajo costo que queman biomasa de bajo consumo de combustible, producen menos humo, provistas de tiros o campanas diseñadas para evitar el escape de contaminantes al interior de la habitación. Pero será necesario adoptar un enfoque asequible y sostenible – que dé alta prioridad a las necesidades locales y a la participación comunitaria – si semejante programa ha de resultar efectivo
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Edison alejandro,
guillermo alexander
las plantas
Hoy se inaugura la Planta de Tratamiento de Residuos
“Vamos a estar cambiando la política de gestión de residuos urbanos de Saladillo”, afirmó la directora de Gestión Ambiental, Mariela Incolla, quien con la secretaria de Obras y Servicios Públicos, Julieta Roca, y Joaquín Ripoll, anunció las diferentes actividades que se desarrollarán durante la mañana y la tarde.
Julieta Roca manifestó que hoy se realiza la inauguración de la Planta de Clasificación y Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos, un proyecto que lleva tiempo dentro de la planificación de la gestión municipal. Es algo que se ha reclamado durante mucho tiempo y a partir de la gestión de la ingeniera Mariela Incolla se ha podido acelerar su concreción.
Hoy se realizará la inauguración a las 10:30 y a la tarde, en el auditorio de la Biblioteca Mitre, se realizarán tres charlas a las que asistirán trabajadores de las plantas de separación de residuos de 12 distritos bonaerenses y la comunidad en general. Los temas que se abordarán son seguridad e higiene en planta de separación de residuos, impacto ambiental de las plantas y la presentación de un programa informático que usa el Municipio de San Andrés de Giles con el cual se organiza administrativamente la planta.
La arquitecta Roca manifestó que si bien es responsabilidad del Estado municipal el funcionamiento de la planta, debe haber una colaboración responsable de los vecinos en la clasificación de los residuos. Asimismo destacó la labor de concientización realizada a través del programa Pirusa. La funcionaria expresó que la planta está preparada para comenzar a funcionar y que sólo falta terminar de armar la laguna de lixiviados.
Mariela Incolla indicó que comenzarán a trabajar con el Barrio Esperanza, lo que les permitirá adquirir experiencia y llegar mejor con la concientización casa por casa. Luego de la inauguración de la planta visitarán cada una de las viviendas del barrio para explicar los motivos de la puesta en funcionamiento de la planta y la importancia de la colaboración de cada vecino, y se entregarán folletos y un video explicativo de la separación en origen.
Incolla explicó que los lunes, miércoles y viernes se hará la recolección de los residuos orgánicos y de poda, y los martes y jueves los residuos inorgánicos y de escombros. Sostuvo que es importante que la gente respete esta disposición y realice la separación en origen para que sea más ordenado y eficiente el trabajo en la planta.
La directora de Gestión Ambiental expresó que en un principio habrá doce operarios, pero el número irá aumentando hasta veinte personas en la medida que se vayan sumando los barrios. Con respecto a los residuos electrónicos expresó que habrá un lugar para su depósito y se habilitará un horario para que éstos sean llevados.
Incolla expresó que para el fin de año próximo tienen que tener todo Saladillo incorporado al programa, al igual que las localidades del interior, dado que traen sus residuos a nuestra ciudad.
La funcionaria expresó que en este momento hay entre 10 y 12 toneladas de residuos y la planta está prevista para 20 toneladas, que es la proyección que se hizo para el futuro. Joaquín Ripoll destacó que desde el 91 se empezó a trabajar y cada uno que fue pasando, tanto Antonio Funes como él, fueron desarrollando un trabajo que concluye con la concreción de la planta.
“Esta inauguración va a cambiar la forma de disposición de residuos que se viene llevando a cabo. Nosotros vamos a estar cambiando la política de gestión de residuos urbanos de Saladillo”, concluyó Incolla
“Vamos a estar cambiando la política de gestión de residuos urbanos de Saladillo”, afirmó la directora de Gestión Ambiental, Mariela Incolla, quien con la secretaria de Obras y Servicios Públicos, Julieta Roca, y Joaquín Ripoll, anunció las diferentes actividades que se desarrollarán durante la mañana y la tarde.
Julieta Roca manifestó que hoy se realiza la inauguración de la Planta de Clasificación y Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos, un proyecto que lleva tiempo dentro de la planificación de la gestión municipal. Es algo que se ha reclamado durante mucho tiempo y a partir de la gestión de la ingeniera Mariela Incolla se ha podido acelerar su concreción.
Hoy se realizará la inauguración a las 10:30 y a la tarde, en el auditorio de la Biblioteca Mitre, se realizarán tres charlas a las que asistirán trabajadores de las plantas de separación de residuos de 12 distritos bonaerenses y la comunidad en general. Los temas que se abordarán son seguridad e higiene en planta de separación de residuos, impacto ambiental de las plantas y la presentación de un programa informático que usa el Municipio de San Andrés de Giles con el cual se organiza administrativamente la planta.
La arquitecta Roca manifestó que si bien es responsabilidad del Estado municipal el funcionamiento de la planta, debe haber una colaboración responsable de los vecinos en la clasificación de los residuos. Asimismo destacó la labor de concientización realizada a través del programa Pirusa. La funcionaria expresó que la planta está preparada para comenzar a funcionar y que sólo falta terminar de armar la laguna de lixiviados.
Mariela Incolla indicó que comenzarán a trabajar con el Barrio Esperanza, lo que les permitirá adquirir experiencia y llegar mejor con la concientización casa por casa. Luego de la inauguración de la planta visitarán cada una de las viviendas del barrio para explicar los motivos de la puesta en funcionamiento de la planta y la importancia de la colaboración de cada vecino, y se entregarán folletos y un video explicativo de la separación en origen.
Incolla explicó que los lunes, miércoles y viernes se hará la recolección de los residuos orgánicos y de poda, y los martes y jueves los residuos inorgánicos y de escombros. Sostuvo que es importante que la gente respete esta disposición y realice la separación en origen para que sea más ordenado y eficiente el trabajo en la planta.
La directora de Gestión Ambiental expresó que en un principio habrá doce operarios, pero el número irá aumentando hasta veinte personas en la medida que se vayan sumando los barrios. Con respecto a los residuos electrónicos expresó que habrá un lugar para su depósito y se habilitará un horario para que éstos sean llevados.
Incolla expresó que para el fin de año próximo tienen que tener todo Saladillo incorporado al programa, al igual que las localidades del interior, dado que traen sus residuos a nuestra ciudad.
La funcionaria expresó que en este momento hay entre 10 y 12 toneladas de residuos y la planta está prevista para 20 toneladas, que es la proyección que se hizo para el futuro. Joaquín Ripoll destacó que desde el 91 se empezó a trabajar y cada uno que fue pasando, tanto Antonio Funes como él, fueron desarrollando un trabajo que concluye con la concreción de la planta.
“Esta inauguración va a cambiar la forma de disposición de residuos que se viene llevando a cabo. Nosotros vamos a estar cambiando la política de gestión de residuos urbanos de Saladillo”, concluyó Incolla
los arboles
Buen árbol, buena sombra" dicho vasco
Los árboles son plantas caracterizadas por tener un tallo principal erguido leñoso; por lo general, los árboles son las plantas que en su madurez alcanzan mayor altura. Se diferencian de los arbustos en que generalmente emiten un único tallo principal o tronco, y de las hierbas en que el tallo está formado casi en su totalidad por tejido leñoso. Los árboles más pequeños forman a veces varios tallos, como los arbustos, pero casi todas las especies grandes adoptan el biotipo de árbol. Los árboles más pequeños pueden medir en la madurez poco más de 4,5 m de altura y sólo 15 cm de perímetro del tronco; en cambio, las especies más grandes superan los 110 m de altura y los 6 m de diámetro en el tronco.
A los árboles se les suele agrupar de una manera muy general en dos categorías: árboles de hoja perenne y árboles de hoja caduca, que no se ajustan por completo a la clasificación botánica descrita más adelante. Los de hoja perenne, o perennifolios, son los que mantienen las hojas durante todo el año; estos árboles pierden hojas viejas y forman hojas nuevas continuamente. Hay dos tipos básicos de hoja perenne: 1) la acicular o aguja, tipificada por la hoja rígida, delgada o escamosa y resinosa de casi todas las coníferas y 2) la hoja ancha de las angiospermas, común sobre todo en regiones tropicales, pero con algunos representantes en zonas templadas. Los árboles caducifolios o de hoja caduca son todos de hoja ancha y pierden todo el follaje una vez al año, casi siempre cuando se acerca la estación más fría o más oscura.
Los árboles son plantas caracterizadas por tener un tallo principal erguido leñoso; por lo general, los árboles son las plantas que en su madurez alcanzan mayor altura. Se diferencian de los arbustos en que generalmente emiten un único tallo principal o tronco, y de las hierbas en que el tallo está formado casi en su totalidad por tejido leñoso. Los árboles más pequeños forman a veces varios tallos, como los arbustos, pero casi todas las especies grandes adoptan el biotipo de árbol. Los árboles más pequeños pueden medir en la madurez poco más de 4,5 m de altura y sólo 15 cm de perímetro del tronco; en cambio, las especies más grandes superan los 110 m de altura y los 6 m de diámetro en el tronco.
A los árboles se les suele agrupar de una manera muy general en dos categorías: árboles de hoja perenne y árboles de hoja caduca, que no se ajustan por completo a la clasificación botánica descrita más adelante. Los de hoja perenne, o perennifolios, son los que mantienen las hojas durante todo el año; estos árboles pierden hojas viejas y forman hojas nuevas continuamente. Hay dos tipos básicos de hoja perenne: 1) la acicular o aguja, tipificada por la hoja rígida, delgada o escamosa y resinosa de casi todas las coníferas y 2) la hoja ancha de las angiospermas, común sobre todo en regiones tropicales, pero con algunos representantes en zonas templadas. Los árboles caducifolios o de hoja caduca son todos de hoja ancha y pierden todo el follaje una vez al año, casi siempre cuando se acerca la estación más fría o más oscura.
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la naturalesa
¿Que Es La Naturaleza?
Entrando al siglo 21, estamos enterados de manera jamás vista sobre lo que llaman la naturaleza. Para muchos, el conocimiento del término “naturaleza” se relaciona a las cosas no humanas que debemos proteger o conservar para evitar consecuencias graves. Un árbol, una flor, un ave, la lluvia, y hasta el sol subiendo sobre el horizonte - todos son percibidos como ejemplos de la naturaleza. La palabra “naturaleza” viene de la palabra Latina “natura,” la cual significa “carácter natural de las cosas.” Esta es derivada de la palabra Griega “physis,” que se refiera a la forma espontanea en la cual los animales y las plantas crecen. Mientras mas graves se convierten los problemas ambientales, mas quiere el publico que la sociedad tome acciones para proteger “la naturaleza.” Esto incluye todo lo que existe menos las cosas hechas por el hombre. Por esta razón, la definición es extremadamente ambigua, llevando a diferentes personas y culturas a tener percepciones diferentes sobre existencias biofísicas y el valor que les damos como sociedad.
Personalmente, me es claro que los humanos existimos en un mundo con ambientes diferentes controlados por las actividades biofísicas en nuestro alrededor. Entiendo que para lograr una sociedad sostenible - que pueda seguir avanzando y mejorando la calidad de vida de sus miembros indefinitivamente - se debe proteger y usar racionalmente e creativamente los recursos naturales y el capital humano. Pero también me es claro que para evitar los problemas de una definición ambigua como la de la palabra “naturaleza,” es necesario crear una definición específica o una percepción sobre la realidad que justifique nuestras acciones.
El problema del uso ambiguo de la palabra “naturaleza” es que es relacionada con cualquier actividad o idea humana que tenga en menta su mejoramiento. Por lo tanto, un político que quiera evitar las consecuencias graves del cambio climático es relacionado al “medio ambiente” o “la naturaleza,” aunque en realidad su mensaje sea más relacionado a la posibilidad de la sociedad humana de lograr una mejor calidad de vida en el futuro para todos. Por la misma razón, un “ecologista” que recomienda reducir la contaminación del aire o del agua para prevenir problemas de salud humana es típicamente denominado como alguien con un “interés especial,” aunque su único interés sea proteger la salud de los residentes de su ciudad. Este problema es el cual ha ocasionado una oposición fuerte contra tales “ambientalistas” de todos tipos y una percepción de que el “medio ambiente” o “la naturaleza” es un “interés especial” aunque en la gran parte se trate directamente sobre la calidad de vida de los humanos.
Como humano, justifico poner la calidad de vida de todos los humanos antes de cualquier otra cosa. Aunque muchos me denominen como “ambientalista,” “naturalista,” o algo por lo parecido, mis esfuerzos son típicamente por el bien de la humanidad y no tanto por el bien de algunas especies, un bosque, o aquellas cosas típicamente asociadas con la “naturaleza.” Esto es porque veo la percepción popular de “naturaleza” y “medio ambiente” como excesivamente confusa y por lo tanto pobremente entendida. Este es un intento de aclarar este problema para un mejor entendimiento.
Pensemos en un ejemplo típico de “naturaleza,” tal como un bosque. Un bosque verde y prístino es percibido como natural porque por la mayor parte no existe la influencia humana en tal ecosistema. La comunidad de plantas se formo sin intervención humana. Es algo donde existe la paz y harmonía, según la percepción popular. El bosque soporta la supervivencia de muchas especies y por alguna razón es mejor dejarla así que ponerle nuestras manos.
Por mi parte, veo tal bosque primeramente como un beneficio a la calidad de vida humana. Los bosques ofrecen muchos servicios importantes para nuestra calidad de vida. Los servicios son los productos de las funciones - las actividades y los espacios que mantienen estabilidad temporal - de las comunidades de un ecosistema. Incluyen la estabilización del clima regional (y en algunos casos, global), la purificación y el control de flujo del agua, la contribución de insectos para la polinización en la agricultura, la provisión de madera y otros productos forestales, entre otros. También percibo el bosque como una comunidad de plantas con especies en plena competición y sin ninguna piedad a otras especies que no son necesarias para su supervivencia.
Es un bosque con especies que supieron cambiar genéticamente con el tiempo y se adaptaron a su región, y por lo tanto habitan el lugar calificado como bosque o, popularmente, “naturaleza.” Si pensamos, esto no es diferente a lo que hacen los humanos. Las plantas y los animales que habitan un bosque habitaron dicha localidad porque es donde mejor pueden sobrevivir o donde más lejos lograron llegar. También están compitiendo sin piedad para asegurar su dominación sobre el ecosistema. Los humanos, por otro lado, hemos creado ciudades porque en ellas podemos sobrevivir mejor. En las ciudades, existen todos los recursos que requerimos, incluyendo la interacción social. Es típicamente lo que mejor pudimos hacer con nuestra estructura social para mejor poder sobrevivir. ¿Cuál es la diferencia?
La única diferencia entre el bosque, manglar, o arrecife coralino y la ciudad humana es que nosotros, como especies con capacidad pensativa, lamentablemente y afortunadamente percibimos cada lado de forma diferente a lo que pudieran percibir otras especies. Si las especies en el bosque pensaran, creo que verían a los humanos tal como algunos ecosistemas verían a las especies invasoras de hoy que toman control del ecosistema con el tiempo. Como humanos, tendemos a percibir lo que no está conectado a nuestra estructura social directamente de forma ambigua. Es por eso que hoy, aunque hemos cuantificado problemas “ambientales” e concluido que estamos en gran peligro, todavía percibimos el uso sostenible de los servicios que otras especies en agregado - servicios ecológicos - nos proveen como “interés especial” que tiene importancia pero que no dicta nuestra sobrevivencia.
En el siglo 21, la comprensión de lo que en realidad significa el desarrollo sostenible - la optimización del desarrollo humano para una mejor calidad de vida en el largo plazo - será significativamente importante. Y no será importante por la percepción popular de la “naturaleza” o el “medio ambiente,” sino porque es la única forma que podremos prevenir la sobrevivencia de la mayoría de la población humana en este siglo. El cambio climático, la escasez de agua fresca, la posible disminución de la producción agrícola, el crecimiento de la población humana, la perdida de la biodiversidad, y la falta de gobernabilidad representativa (la cual es necesaria para el desarrollo sostenible y no significa lo que popularmente se le llama hoy “democracia”) son temas que dictaran el futuro de la sociedad humana.
Entrando al siglo 21, estamos enterados de manera jamás vista sobre lo que llaman la naturaleza. Para muchos, el conocimiento del término “naturaleza” se relaciona a las cosas no humanas que debemos proteger o conservar para evitar consecuencias graves. Un árbol, una flor, un ave, la lluvia, y hasta el sol subiendo sobre el horizonte - todos son percibidos como ejemplos de la naturaleza. La palabra “naturaleza” viene de la palabra Latina “natura,” la cual significa “carácter natural de las cosas.” Esta es derivada de la palabra Griega “physis,” que se refiera a la forma espontanea en la cual los animales y las plantas crecen. Mientras mas graves se convierten los problemas ambientales, mas quiere el publico que la sociedad tome acciones para proteger “la naturaleza.” Esto incluye todo lo que existe menos las cosas hechas por el hombre. Por esta razón, la definición es extremadamente ambigua, llevando a diferentes personas y culturas a tener percepciones diferentes sobre existencias biofísicas y el valor que les damos como sociedad.
Personalmente, me es claro que los humanos existimos en un mundo con ambientes diferentes controlados por las actividades biofísicas en nuestro alrededor. Entiendo que para lograr una sociedad sostenible - que pueda seguir avanzando y mejorando la calidad de vida de sus miembros indefinitivamente - se debe proteger y usar racionalmente e creativamente los recursos naturales y el capital humano. Pero también me es claro que para evitar los problemas de una definición ambigua como la de la palabra “naturaleza,” es necesario crear una definición específica o una percepción sobre la realidad que justifique nuestras acciones.
El problema del uso ambiguo de la palabra “naturaleza” es que es relacionada con cualquier actividad o idea humana que tenga en menta su mejoramiento. Por lo tanto, un político que quiera evitar las consecuencias graves del cambio climático es relacionado al “medio ambiente” o “la naturaleza,” aunque en realidad su mensaje sea más relacionado a la posibilidad de la sociedad humana de lograr una mejor calidad de vida en el futuro para todos. Por la misma razón, un “ecologista” que recomienda reducir la contaminación del aire o del agua para prevenir problemas de salud humana es típicamente denominado como alguien con un “interés especial,” aunque su único interés sea proteger la salud de los residentes de su ciudad. Este problema es el cual ha ocasionado una oposición fuerte contra tales “ambientalistas” de todos tipos y una percepción de que el “medio ambiente” o “la naturaleza” es un “interés especial” aunque en la gran parte se trate directamente sobre la calidad de vida de los humanos.
Como humano, justifico poner la calidad de vida de todos los humanos antes de cualquier otra cosa. Aunque muchos me denominen como “ambientalista,” “naturalista,” o algo por lo parecido, mis esfuerzos son típicamente por el bien de la humanidad y no tanto por el bien de algunas especies, un bosque, o aquellas cosas típicamente asociadas con la “naturaleza.” Esto es porque veo la percepción popular de “naturaleza” y “medio ambiente” como excesivamente confusa y por lo tanto pobremente entendida. Este es un intento de aclarar este problema para un mejor entendimiento.
Pensemos en un ejemplo típico de “naturaleza,” tal como un bosque. Un bosque verde y prístino es percibido como natural porque por la mayor parte no existe la influencia humana en tal ecosistema. La comunidad de plantas se formo sin intervención humana. Es algo donde existe la paz y harmonía, según la percepción popular. El bosque soporta la supervivencia de muchas especies y por alguna razón es mejor dejarla así que ponerle nuestras manos.
Por mi parte, veo tal bosque primeramente como un beneficio a la calidad de vida humana. Los bosques ofrecen muchos servicios importantes para nuestra calidad de vida. Los servicios son los productos de las funciones - las actividades y los espacios que mantienen estabilidad temporal - de las comunidades de un ecosistema. Incluyen la estabilización del clima regional (y en algunos casos, global), la purificación y el control de flujo del agua, la contribución de insectos para la polinización en la agricultura, la provisión de madera y otros productos forestales, entre otros. También percibo el bosque como una comunidad de plantas con especies en plena competición y sin ninguna piedad a otras especies que no son necesarias para su supervivencia.
Es un bosque con especies que supieron cambiar genéticamente con el tiempo y se adaptaron a su región, y por lo tanto habitan el lugar calificado como bosque o, popularmente, “naturaleza.” Si pensamos, esto no es diferente a lo que hacen los humanos. Las plantas y los animales que habitan un bosque habitaron dicha localidad porque es donde mejor pueden sobrevivir o donde más lejos lograron llegar. También están compitiendo sin piedad para asegurar su dominación sobre el ecosistema. Los humanos, por otro lado, hemos creado ciudades porque en ellas podemos sobrevivir mejor. En las ciudades, existen todos los recursos que requerimos, incluyendo la interacción social. Es típicamente lo que mejor pudimos hacer con nuestra estructura social para mejor poder sobrevivir. ¿Cuál es la diferencia?
La única diferencia entre el bosque, manglar, o arrecife coralino y la ciudad humana es que nosotros, como especies con capacidad pensativa, lamentablemente y afortunadamente percibimos cada lado de forma diferente a lo que pudieran percibir otras especies. Si las especies en el bosque pensaran, creo que verían a los humanos tal como algunos ecosistemas verían a las especies invasoras de hoy que toman control del ecosistema con el tiempo. Como humanos, tendemos a percibir lo que no está conectado a nuestra estructura social directamente de forma ambigua. Es por eso que hoy, aunque hemos cuantificado problemas “ambientales” e concluido que estamos en gran peligro, todavía percibimos el uso sostenible de los servicios que otras especies en agregado - servicios ecológicos - nos proveen como “interés especial” que tiene importancia pero que no dicta nuestra sobrevivencia.
En el siglo 21, la comprensión de lo que en realidad significa el desarrollo sostenible - la optimización del desarrollo humano para una mejor calidad de vida en el largo plazo - será significativamente importante. Y no será importante por la percepción popular de la “naturaleza” o el “medio ambiente,” sino porque es la única forma que podremos prevenir la sobrevivencia de la mayoría de la población humana en este siglo. El cambio climático, la escasez de agua fresca, la posible disminución de la producción agrícola, el crecimiento de la población humana, la perdida de la biodiversidad, y la falta de gobernabilidad representativa (la cual es necesaria para el desarrollo sostenible y no significa lo que popularmente se le llama hoy “democracia”) son temas que dictaran el futuro de la sociedad humana.
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la electricidad
Electricidad
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1 Historia de la electricidad
2 Electrostática y electrodinámica
2.1 Carga eléctrica
2.2 Fuerza entre cargas
2.3 Campos eléctrico y magnético
3 Electromagnetismo
4 Potencial y tensión eléctrica
5 Propiedades eléctricas de los materiales
5.1 Origen microscópico
5.2 Conductividad y resistividad
6 Corriente eléctrica
6.1 Corriente continua
6.2 Corriente alterna
6.2.1 Corriente trifásica
6.2.2 Corriente monofásica
7 Circuitos
8 Fenómenos termoeléctricos
9 Generación de energía eléctrica
9.1 Generación masiva
9.1.1 Centrales termoeléctricas
9.1.2 Centrales hidroeléctricas
9.1.3 Centrales eólicas
9.1.4 Centrales fotovoltaicas
9.2 Generación a pequeña escala
9.2.1 Grupo electrógeno
9.2.2 Pila voltaica
9.2.3 Pilas de combustible
9.2.4 Generador termoeléctrico de radioisótopos
10 Suministro eléctrico
10.1 Transporte de energía eléctrica
10.2 Distribución de energía eléctrica
11 Mediciones eléctricas
11.1 Unidades eléctricas
11.2 Instrumentos de medida
11.2.1 Galvanómetro
11.2.2 Amperímetros
11.2.3 Voltímetros
11.2.4 Óhmetro
11.2.5 Multímetro
11.2.6 Osciloscopio
11.2.7 Analizador de espectro
12 Potencia eléctrica
12.1 Potencia de cargas reactivas
12.2 Potencia activa
13 Elementos de seguridad
14 Aplicaciones de la electricidad
14.1 Máquinas eléctricas
14.1.1 Generador eléctrico
14.1.2 Motor eléctrico
14.1.3 Transformador
14.2 Máquinas frigoríficas y aire acondicionado
14.3 Electroimanes
14.4 Electroquímica
14.5 Electroválvulas
14.6 Iluminación y alumbrado
14.7 Producción de calor
14.8 Robótica y máquinas CNC
14.9 Señales luminosas
14.10 Telecomunicaciones
14.11 Uso doméstico
14.12 Uso en la industria
14.13 Uso en el transporte
14.14 Uso en la medicina
15 Electrónica
15.1 Electrónica digital
16 Consumo de energía y eficiencia energética
17 Salud y electricidad
18 Electricidad en la naturaleza
18.1 Mundo inorgánico
18.1.1 Descargas eléctricas atmosféricas
18.1.2 Campo magnético terrestre
18.2 Mundo orgánico
18.2.1 Impulso nervioso
18.2.2 Uso biológico
19 Referencias
20 Bibliografía
21 Véase también
22 Enlaces externos
La electricidad (del griego elektron, cuyo significado es ámbar) es un fenómeno físico cuyo origen son las cargas eléctricas y cuya energía se manifiesta en fenómenos mecánicos, térmicos, luminosos y químicos, entre otros.[1] [2] [3] [4] Se puede observar de forma natural en fenómenos atmosféricos, por ejemplo los rayos, que son descargas eléctricas producidas por la transferencia de energía entre la ionosfera y la superficie terrestre, (proceso complejo del que los rayos solo forman una parte). Otros mecanismos eléctricos naturales los podemos encontrar en procesos biológicos, como el funcionamiento del sistema nervioso. Es la base del funcionamiento de muchas máquinas, desde pequeños electrodomésticos hasta sistemas de gran potencia como los trenes de alta velocidad, y asimismo de todos los dispositivos electrónicos.[5] Además es esencial para la producción de sustancias químicas como el aluminio y el cloro.
También se denomina electricidad a la rama de la física que estudia las leyes que rigen el fenómeno y a la rama de la tecnología que lo usa en aplicaciones prácticas. Desde que, en 1831, Faraday descubriera la forma de producir corrientes eléctricas por inducción —fenómeno que permite transformar energía mecánica en energía eléctrica— se ha convertido en una de las formas de energía más importantes para el desarrollo tecnológico debido a su facilidad de generación y distribución y a su gran número de aplicaciones.
La electricidad en una de sus manifestaciones naturales: el relámpago.La electricidad es originada por las cargas eléctricas, en reposo o en movimiento, y las interacciones entre ellas. Cuando varias cargas eléctricas están en reposo relativo se ejercen entre ellas fuerzas electrostáticas. Cuando las cargas eléctricas están en movimiento relativo se ejercen también fuerzas magnéticas. Se conocen dos tipos de cargas eléctricas: positivas y negativas. Los átomos que conforman la materia contienen partículas subatómicas positivas (protones), negativas (electrones) y neutras (neutrones). También hay partículas elementales cargadas que en condiciones normales no son estables, por lo que se manifiestan sólo en determinados procesos como los rayos cósmicos y las desintegraciones radiactivas.[6]
La electricidad y el magnetismo son dos aspectos diferentes de un mismo fenómeno físico, denominado electromagnetismo, descrito matemáticamente por las ecuaciones de Maxwell. El movimiento de una carga eléctrica produce un campo magnético, la variación de un campo magnético produce un campo eléctrico y el movimiento acelerado de cargas eléctricas genera ondas electromagnéticas (como en las descargas de rayos que pueden escucharse en los receptores de radio AM).[7]
Debido a las crecientes aplicaciones de la electricidad como vector energético, como base de las telecomunicaciones y para el procesamiento de información, uno de los principales desafíos contemporáneos es generarla de modo más eficiente y con el mínimo impacto ambiental.
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2 Electrostática y electrodinámica
2.1 Carga eléctrica
2.2 Fuerza entre cargas
2.3 Campos eléctrico y magnético
3 Electromagnetismo
4 Potencial y tensión eléctrica
5 Propiedades eléctricas de los materiales
5.1 Origen microscópico
5.2 Conductividad y resistividad
6 Corriente eléctrica
6.1 Corriente continua
6.2 Corriente alterna
6.2.1 Corriente trifásica
6.2.2 Corriente monofásica
7 Circuitos
8 Fenómenos termoeléctricos
9 Generación de energía eléctrica
9.1 Generación masiva
9.1.1 Centrales termoeléctricas
9.1.2 Centrales hidroeléctricas
9.1.3 Centrales eólicas
9.1.4 Centrales fotovoltaicas
9.2 Generación a pequeña escala
9.2.1 Grupo electrógeno
9.2.2 Pila voltaica
9.2.3 Pilas de combustible
9.2.4 Generador termoeléctrico de radioisótopos
10 Suministro eléctrico
10.1 Transporte de energía eléctrica
10.2 Distribución de energía eléctrica
11 Mediciones eléctricas
11.1 Unidades eléctricas
11.2 Instrumentos de medida
11.2.1 Galvanómetro
11.2.2 Amperímetros
11.2.3 Voltímetros
11.2.4 Óhmetro
11.2.5 Multímetro
11.2.6 Osciloscopio
11.2.7 Analizador de espectro
12 Potencia eléctrica
12.1 Potencia de cargas reactivas
12.2 Potencia activa
13 Elementos de seguridad
14 Aplicaciones de la electricidad
14.1 Máquinas eléctricas
14.1.1 Generador eléctrico
14.1.2 Motor eléctrico
14.1.3 Transformador
14.2 Máquinas frigoríficas y aire acondicionado
14.3 Electroimanes
14.4 Electroquímica
14.5 Electroválvulas
14.6 Iluminación y alumbrado
14.7 Producción de calor
14.8 Robótica y máquinas CNC
14.9 Señales luminosas
14.10 Telecomunicaciones
14.11 Uso doméstico
14.12 Uso en la industria
14.13 Uso en el transporte
14.14 Uso en la medicina
15 Electrónica
15.1 Electrónica digital
16 Consumo de energía y eficiencia energética
17 Salud y electricidad
18 Electricidad en la naturaleza
18.1 Mundo inorgánico
18.1.1 Descargas eléctricas atmosféricas
18.1.2 Campo magnético terrestre
18.2 Mundo orgánico
18.2.1 Impulso nervioso
18.2.2 Uso biológico
19 Referencias
20 Bibliografía
21 Véase también
22 Enlaces externos
La electricidad (del griego elektron, cuyo significado es ámbar) es un fenómeno físico cuyo origen son las cargas eléctricas y cuya energía se manifiesta en fenómenos mecánicos, térmicos, luminosos y químicos, entre otros.[1] [2] [3] [4] Se puede observar de forma natural en fenómenos atmosféricos, por ejemplo los rayos, que son descargas eléctricas producidas por la transferencia de energía entre la ionosfera y la superficie terrestre, (proceso complejo del que los rayos solo forman una parte). Otros mecanismos eléctricos naturales los podemos encontrar en procesos biológicos, como el funcionamiento del sistema nervioso. Es la base del funcionamiento de muchas máquinas, desde pequeños electrodomésticos hasta sistemas de gran potencia como los trenes de alta velocidad, y asimismo de todos los dispositivos electrónicos.[5] Además es esencial para la producción de sustancias químicas como el aluminio y el cloro.
También se denomina electricidad a la rama de la física que estudia las leyes que rigen el fenómeno y a la rama de la tecnología que lo usa en aplicaciones prácticas. Desde que, en 1831, Faraday descubriera la forma de producir corrientes eléctricas por inducción —fenómeno que permite transformar energía mecánica en energía eléctrica— se ha convertido en una de las formas de energía más importantes para el desarrollo tecnológico debido a su facilidad de generación y distribución y a su gran número de aplicaciones.
La electricidad en una de sus manifestaciones naturales: el relámpago.La electricidad es originada por las cargas eléctricas, en reposo o en movimiento, y las interacciones entre ellas. Cuando varias cargas eléctricas están en reposo relativo se ejercen entre ellas fuerzas electrostáticas. Cuando las cargas eléctricas están en movimiento relativo se ejercen también fuerzas magnéticas. Se conocen dos tipos de cargas eléctricas: positivas y negativas. Los átomos que conforman la materia contienen partículas subatómicas positivas (protones), negativas (electrones) y neutras (neutrones). También hay partículas elementales cargadas que en condiciones normales no son estables, por lo que se manifiestan sólo en determinados procesos como los rayos cósmicos y las desintegraciones radiactivas.[6]
La electricidad y el magnetismo son dos aspectos diferentes de un mismo fenómeno físico, denominado electromagnetismo, descrito matemáticamente por las ecuaciones de Maxwell. El movimiento de una carga eléctrica produce un campo magnético, la variación de un campo magnético produce un campo eléctrico y el movimiento acelerado de cargas eléctricas genera ondas electromagnéticas (como en las descargas de rayos que pueden escucharse en los receptores de radio AM).[7]
Debido a las crecientes aplicaciones de la electricidad como vector energético, como base de las telecomunicaciones y para el procesamiento de información, uno de los principales desafíos contemporáneos es generarla de modo más eficiente y con el mínimo impacto ambiental.
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Dioxido de carbono
Dióxido de carbono
El dióxido de carbono (CO2) es un gas incoloro, denso y poco reactivo. Forma parte de la composición de la tropósfera (capa de la atmósfera más próxima a la Tierra) actualmente en una proporción de 350 ppm. (partes por millón). Su ciclo en la naturaleza está vinculado al del oxígeno.
El balance del dióxido de carbono es sumamente complejo por las interacciones que existen entre la reserva atmosférica de este gas, las plantas que lo consumen en el proceso de fotosíntesis y el transferido desde la tropósfera a los océanos.
El aumento del contenido de dióxido de carbono que se verifica actualmente es un componente del cambio climático global, y posiblemente el mejor documentado. Desde mediados del siglo XIX hasta hoy, el aumento ha sido de 80 ppm.
El análisis de gases retenidos en muestras de hielo obtenidas a distintas profundidades en Antártida y Groenlandia, ha permitido conocer la concentración de dióxido de carbono atmosférico, y de otros gases del llamado efecto invernadero, durante por lo menos los últimos 150.000 años. Estas concentraciones han variado en la escala temporal de las glaciaciones, con concentraciones bajas durante los períodos glaciales (temperaturas bajas) y relativamente altas durante los períodos interglaciales (temperaturas altas), con transiciones rápidas tanto en la variación de la temperatura como de la concentración de dióxido de carbono. Se ha discutido si este aumento del contenido de dióxido de carbono atmosférico corresponde o no a estas fluctuaciones naturales, dado que transitamos por un período postglacial. A partir de la misma fuente de información, las burbujas de gas retenidas en hielos de diferentes edades, se ha comprobado que el actual incremento de la concentración de dióxido de carbono se superpone a la variación esperada del mismo y los niveles alcanzados superan a los registrados en el pasado, siendo el aumento sustancial y acelerado durante los últimos 160 años e indudablemente causado por la actividad humana.
Se estima que este aumento es causado por una concurrencia de factores entre los cuales el uso de combustibles fósiles (carbón, petróleo y derivados, gas) y las quemas con fines agrícolas pueden señalarse como los más significativos. Se calcula que este aumento del nivel de dióxido de carbono ocasione cambios climáticos considerables.
El dióxido de carbono (CO2) es un gas incoloro, denso y poco reactivo. Forma parte de la composición de la tropósfera (capa de la atmósfera más próxima a la Tierra) actualmente en una proporción de 350 ppm. (partes por millón). Su ciclo en la naturaleza está vinculado al del oxígeno.
El balance del dióxido de carbono es sumamente complejo por las interacciones que existen entre la reserva atmosférica de este gas, las plantas que lo consumen en el proceso de fotosíntesis y el transferido desde la tropósfera a los océanos.
El aumento del contenido de dióxido de carbono que se verifica actualmente es un componente del cambio climático global, y posiblemente el mejor documentado. Desde mediados del siglo XIX hasta hoy, el aumento ha sido de 80 ppm.
El análisis de gases retenidos en muestras de hielo obtenidas a distintas profundidades en Antártida y Groenlandia, ha permitido conocer la concentración de dióxido de carbono atmosférico, y de otros gases del llamado efecto invernadero, durante por lo menos los últimos 150.000 años. Estas concentraciones han variado en la escala temporal de las glaciaciones, con concentraciones bajas durante los períodos glaciales (temperaturas bajas) y relativamente altas durante los períodos interglaciales (temperaturas altas), con transiciones rápidas tanto en la variación de la temperatura como de la concentración de dióxido de carbono. Se ha discutido si este aumento del contenido de dióxido de carbono atmosférico corresponde o no a estas fluctuaciones naturales, dado que transitamos por un período postglacial. A partir de la misma fuente de información, las burbujas de gas retenidas en hielos de diferentes edades, se ha comprobado que el actual incremento de la concentración de dióxido de carbono se superpone a la variación esperada del mismo y los niveles alcanzados superan a los registrados en el pasado, siendo el aumento sustancial y acelerado durante los últimos 160 años e indudablemente causado por la actividad humana.
Se estima que este aumento es causado por una concurrencia de factores entre los cuales el uso de combustibles fósiles (carbón, petróleo y derivados, gas) y las quemas con fines agrícolas pueden señalarse como los más significativos. Se calcula que este aumento del nivel de dióxido de carbono ocasione cambios climáticos considerables.
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